POR ANTONIO SEMPERE

Atención a ‘Lucas’, paradigma del cortometraje que lleva mucho cine dentro. Tantísimo, que está pidiendo a gritos su prolongación en un largo, el desarrollo de sus tramas, el seguimiento a sus siempre verosímiles personajes. No es nada fácil lo que hace Álex Montoya. No es nada fácil hincar el diente a esta historia de deseos insatisfechos, de instintos primarios, de dos viajes, uno de iniciación y otro a ninguna parte.

295176_10150947857614733_1984312945_n

Podría simplificarse mucho aludiendo a que ‘Lucas’ es una historia de pederastia. Pero sería mentir. Porque ‘Lucas’ es mucho más que eso. Porque tras su desencadenante, ofrece bastante más enjundia de la que podría plantear un caso semejante. Reza la sinopsis: “Lucas quiere una moto. Un día conoce a Álvaro, un hombre que ofrece dinero a cambio de unas fotos inocentes”. Y hasta ahí podemos leer, porque tras este punto de partida lo que nos encontramos no es más que un retrato de seres de carne y hueso, de enorme complejidad, que apela a dilemas que a todos nos conciernen.

Lucas, el chaval, está interpretado por Javier Butler, un joven actor que parece que ha nacido para ponerse delante de la cámara, frente a la que se maneja con una naturalidad increíble. Álvaro está encarnado por Luis Callejo, lo que constituye una composición dificilísima de la que sale más que airoso, dejándonos con ganas de más. Con ganas de largo.

El guión, firmado por el autor y por Sergio Barrejón, está articulado con pulso firme. Y a diferencia de tantos cortometrajes correctos pero impersonales, en ‘Lucas’ apreciamos en todo momento un punto de vista muy concreto, la mirada de un director de cine. Hay otros muchos trabajos interesantes en la sección oficial, pero mucha atención a ‘Lucas’. Que es un corto, pero que podría ser un largo de palmarés.

FESTIVALES

PRÓXIMO FESTIVAL

 

Prueba 21

Preparando....

CortoEspaña 2014